Aprender en rebeldía
La práctica de acompañamiento es una escuela
La práctica de acompañamiento es una escuela
El acompañamiento feminista me permite politizar y resignificar cada proceso que atravieso
Mi identidad está definida principalmente por ser acompañante y activista
Situarse en el lado placentero de la vida, y en el lado reivindicativo de la sexualidad
Alojamos, momentáneamente, a esa otra que, sabemos, volará
El acompañar me ha dado amarre
Mi motivación fueron esas mujeres desprotegidas, juzgadas, maltratadas, abandonadas, que por un tiempo fueron como familia
Como acompañante he aprendido del cuidado colectivo
Me reconozco como alguien que cuida, que pone el cuerpo y el corazón
Entender que tiene autonomía, respetar sus tiempos, reconocer los límites