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Politizar la vida

Cuando pienso en los cambios que ha implicado para mí el decidir ser acompañante, aparecen imágenes placenteras, pero también otras que son más difíciles de procesar. El ser acompañante me ha permitido politizar la vida y en el encuentro con otras que también han tomado este camino, encontrarme en las semejanzas y en las diferencias.

Acompañar me ha enseñado a poner límites, en relación a mis tiempos, mis capacidades y mi disponibilidad. Me permite reconocerme y también a veces desconocerme. Como acompañante he aprendido del cuidado colectivo y de la posibilidad de sanar a través del cariño y los afectos.

A través de la crítica y la autocrítica me he permitido aprender de mis errores y asumir mi responsabilidad en mis acciones con las otras. También ha cambiado la forma en que mis tiempos y mi vida se organizan. A veces no hay tiempo, algunas veces se atropellan las actividades cotidianas con el acompañamiento y puede resultar pesado. Y otras veces acompañar llega como una brisa fresca que permite continuar con energía.

A mí acompañar en colectiva me ha cambiado la vida.