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Una forma de vida

Fue el feminismo. Encontrarme con el feminismo. Conocer, leer, discutir, intercambiar, tener autoconciencia, me lo permitió el feminismo.

Ser acompañante de abortos para mí es como una dimensión de la praxis feminista. Para mí, el feminismo ha significado una forma de vida, una manera de pensarme a mí misma, a mis relaciones, mi vínculo con el cuerpo, con mi sexualidad, con mis decisiones reproductivas, con mis experiencias. Y en eso es que escribo justamente y enclavo la lucha por aborto, como esa dimensión de la libertad, de la autonomía y de no tener que pagar consecuencias por las decisiones que tomamos.

Pero también el feminismo y acompañar el aborto, y estar en conexión con organizaciones a lo largo y ancho de la región y del mundo, justamente peleando por esta causa emancipatoria de personas y pueblos, tiene todo sentido, seguir siendo acompañante de aborto.

Además, porque realmente creo que no sólo es una práctica de empatía, de solidaridad, de apoyo, de compartir conocimientos, de aprender, de aprendizajes, de aquello de poner en práctica que la información es poder, sino porque también esa, para mí, es la herramienta, el medio y la forma de poder llevar adelante cambios transformadores.

Así que, sin duda, el feminismo, ser acompañante de abortos y formar parte de esta manera de involucrarnos como personas en una red de solidaridad, de apoyo, y de resistencia y lucha, sin duda, que no solo ha cambiado mi vida, sino la manera de vivirla.