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Una lucha silenciosa

Mi activismo inició desde un lugar muy personal, de una lucha silenciosa conmigo misma, de emociones que no sabía manejar, de inseguridades que no me dejan ser mi auténtica yo, y de la impotencia constante de no entender el mundo, de sentirme ajena y sin lugar en él.

Ahora esos sentimientos han cambiado a través de los años y la militancia. La bronca, la soledad y la impotencia se han transformado. He ido ganando espacios, compañerxs y a mí misma.

Mi activismo se motiva en las luchas personales que he atravesado, que a la vez son las luchas de todxs lxs que vivimos en este sistema violento. En cómo me veo reflejada en ellxs y en la capacidad que tenemos para acompañarnos en este tránsito. En las compañeras a las que volteo a ver cuando necesito soporte, en las mujeres que acuden a la colectiva buscando la posibilidad de defender su cuerpo y su decisión, y en las ancestras que me dejaron un pedacito suyo para ir sanando en esta vida.

A través de un mashup o un collage de video que hice hace unos años representando la sororidad, muestro la motivación principal de mi activismo: La unión con otras mujeres para transitar este mundo.

Mi arte es un homenaje a las mujeres, compañerxs y amigxs que motivan mi activismo, sosiegan y a la vez encaminan mi rabia, y curan mis heridas.