Saltar al contenido

Una llama que arde e ilumina

Acompañar abortos, para mí, es ver arder la llama de la digna rabia que durante tanto tiempo anulé en mí. Es construir desde ese lugar que me permite concretar mis criterios, mi activismo y mi forma de entender cómo debería ser el día a día para las personas, especialmente para los cuerpos que abortan.

Ser acompañante de abortos es, para mí, la manera en la que puedo hacer que el patriarcado pierda una pequeña batalla. Acompañar a otros cuerpos para que sean menos colonizados y más libres. Es el sentido que encontré al ser parte de una tribu con otros cuerpos y acuerpar la rabia frente a la imposición continua que hemos vivido.

Acompañar abortos es reivindicar a mis ancestras: a mi abuela, que abortó sola en el campo; a mi madre, que casi muere de una hemorragia por un aborto inducido; a mí misma, consumida por el miedo y atravesada por la violencia obstétrica; a las mujeres que me antecedieron, que abortaron solas, que gritaron, lloraron y se asustaron.

Por eso lo represento con esta llama que arde, que ilumina como un sol, que nos mira a todas y que abriga a quienes pueden llegar. Ojalá algún día nos abrigue a todas y a todes.