Hubo una chica, brasileña, 4 semanas, 23 años, estaba muy ansiosa, no sabía si iba a poder lograrlo o no, por las leyes de su país. Mientras le buscábamos soluciones un día nos pasa mensaje que resolvió. Se tomó mucho café, no nos aclara la cantidad, pero dice que fue demasiado y salió a correr y saltar, terminó teniendo muchísimo sangrado y logrando expulsar, al final fue al hospital y terminó todo bien.
Fue muy significativo para mí. Me hizo pensar en lo que pueden llegar a exponerse las mujeres cuando el Estado no está para apoyarlas y protegerlas. Me hizo pensar en que, de un lado de la calle es legal, del otro no. De un lado (Uruguay) enterarse de un embarazo no deseado no es terriblemente determinante, no te expone a hacer cualquier cosa, no te expone a arriesgar tu vida. Del otro lado (Brasil) las mujeres hacen de todo, exponen su salud e integridad física para poder decidir, para lograr algo que deberían garantizarles.
A esta chica le salió bien, pero a cuántas no, cuántas mueren…
Pensarlo me hace sentir un poco afortunada por cosas que no decido, como de qué lado nacer, pero me genera una profunda tristeza, que pude transformar en lucha, me dejó en claro cuál es exactamente mi meta: aborto legal, seguro y gratuito.