Licencia para llegar, licencia para los viejos y los jóvenes. Anawê.
Llamo a este trabajo Rizoma.
Al fondo de la imagen hay un grupo de niños sentados en círculo con los pies juntos, que represen – yo soy porque nosotros somos. Una imagen en el centro, que se percibe, pero apenas se ve, en cuyo interior todo sucede.
Nada está separado, todo es naturaleza y somos partes de un todo, en una red que confluye en la raíz que conecta dentro y fuera, donde dos personas se abrazan en un ejercicio de similitud con los árboles, y saliendo de la raíz está la radicalidad de la humanidad.
La cabeza piensa donde pisan los pies, sea en la favela, en la aldea, en el campo, en la montaña, en la ciudad, en el palenque, cada lugar tiene sus especificidades, diferencias, perspectivas, creencias, culturas…
En que existen muchos saberes en los intercambios, en las percepciones de las miradas, en las palabras de lo no dicho, en las manos que ven.
Y cuando me permito ir más allá de lo que puedo entender, entro en un proceso de desplazamiento hacia la cima de una montaña rusa en que nunca volvemos a estar en el mismo lugar, entre subidas y bajadas.
No siempre puede ponérsele nombre, hay que sentirlo:
¿Qué se aprende de Rute Margarida, a la quien su madre le pegaba porque tenía hambre cuando se encontró embarazada en la clandestinidad?
¿Cómo no impresionarse con Matilde Frederica que saltó el muro de su casa para poder abortar? Clotilde Joaquina que le mintió a su marido cuando él quería otro hijo y ella no.
Marieta Teodoro que descubrió que su novio le agujereaba el preservativo.
Unos días hay alivio otro dolor, muchas veces hay pesadez y otras tranquilidad, también hay ritual y respeto y, constantemente, prisa porque todo acabe pronto. Muchas emociones, procesos y amistades, y sobre todo común-unidad.
Son muchos impactos, perspectivas, nada es lineal, lo que hay es no estar en el mismo lugar, en un eterno principio, medio, principio.
No digo queriendo decir, porque digo en “subrayado” todo lo que me ha construido en este caminar.
He aprendido más sobre mí y sobre quién quiero ser. Dónde quiero estar y a dónde quiero ir y qué no necesito más. No se trata sólo de mí o del otro, se trata de nosotros en una eterna confluencia.
