Como buena ser humano que está llena de vivencias felices, conmovedoras, desororidad, amor, de amigas, de lucha, de justicia en vez de elegir un hermoso recuerdo con alguna mujer, adolescente, víctima de violencia sexual o violación que pudiera ser heroico y memorable, preferí mostrar una experiencia real de lo que vivimos las acompañantes en un país donde el aborto no solo es ilegal, sino penalizado para cualquiera que tome la decisión de hacerlo, así como cualquiera que quiera ayudar, apoyar o acompañar.
Este collage fue una vivencia organizacional y personal con una feminista acompañante en Venezuela, una amiga, una hermana. Representa un día de muchísimas emociones, incertidumbre, rabia e injusticia. El personaje principal es un reconocido influencer venezolano “Irrael Gómez” machista público, supuesto gurú del marketing, a quién podemos ver tomándose un selfi. Es famoso en el entorno de las feministas por ser pública y radicalmente anti derechos, quien, aliado con su amigo político el Fiscal General de la República, se dio a la tarea de detener a una compañera feminista por apoyar con la entrega de medicamentos a una mujer que se había acercado a la organización con el fin de interrumpir de forma voluntaria su embarazo.
Instantáneamente al hacer la detención con el personal de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el influencer procede a hacer un post en su red social (Instagram) de su “hazaña” contando cómo “desmanteló una red de tráfico de medicamentos ilegales”. Por eso la “lluvia de likes”.
En mi collage se ve un cercado de rejas y atrás una marea verde, simbolizando las feministas en nuestra lucha por el acceso al aborto. En la parte izquierda una mano con unas pastillas tras las rejas, entendiendo que el aborto desmedicalizado y con pastillas es ilegal y está penado, sin embargo es el único recurso asequible para las mujeres pobres y, aún así, muchas son víctimas de estafas, exposición de identidad, amenazas, juicios y maltratos.
Pero en la parte derecha hay una mano con un guante y un bisturí por fuera de las rejas simbolizando el aborto clínico, un procedimiento silencioso, sin juicios ni exposición de ningún tipo, totalmente discreto, rondando los 300$-500$.
