Mi motivación para ser parte de un equipo de acompañamiento de aborto está enmarcada en mi historia personal.
Mi anhelo es que ninguna mujer que deseé interrumpir voluntariamente un embarazo se sienta sola, desorientada y mucho menos juzgada. Este activismo me hace sentir empoderada y satisfecha. Así como me siento en mi rol de repostera que es un trabajo que requiere tiempo, paciencia, dedicación y delicadeza, las mismas destrezas necesarias para atender a una mujer que pide ayuda, que pide información, que pide una escucha activa, pero sobre todo que pide a gritos que respeten su decisión.
