Así como la ballena, que se sumerge en las aguas oscuras en busca de claridad, yo también navego en un proceso de autoconocimiento, explorando mis propios abismos para encontrarme. Es ese el camino que mi identidad viene recorriendo últimamente.
Al igual que la ballena que busca la luz, la militancia feminista y el acompañamiento feminista en aborto nos guía a todas hacia un espacio donde podamos ser, donde nuestras voces sean escuchadas y respetadas.
En este viaje, reconozco la importancia de la sororidad. Así como las ballenas se acompañan en sus migraciones, las mujeres nos apoyamos mutuamente en la búsqueda de nuestros derechos. Si me pongo a mirar mis procesos personales tanto los bellos como los más incómodos siempre hay una mujer acompañando, sea amiga, madre, etc. La ballena que busca la luz es también cada una de nosotras, navegando en aguas a veces turbulentas, pero siempre hacia la posibilidad de un futuro más luminoso, donde podamos ser y moldear nuestra identidad sin prejuicios alguno.
