En el ejercicio de esta semana decidí utilizar una fotografía. La fotografía es de mí, yo soy quien aparece en esta fotografía y fue tomada por un compañero de nombre Kevin Rojas-Guargua.
Le elegí y la recorté porque es una foto mía mirándome al espejo y es una foto con doble exposición (me parece que se dice así), o sea, es como si hubieran dos yo en la fotografía; y es como un reflejo de cómo se ha sentido pensar y responder esta pregunta, que no es tan sencillo. No ha sido tan sencillo para mí, porque ser para uno misme, como uno misme se reconoce, se siente, se identifica, bueno… Iré respondiendo las preguntas, pero antes de pasar a eso quería comentar un poco sobre la técnica o la forma de creación que elegí.
Se podría decir que es un tipo collage en el que mezclo varias herramientas, como una fotografía e intervención pintada a mano con plumones, pero también, con pequeños stenciles; y he elegido hacer estos stenciles e intervenir esta pieza con estos stenciles porque de varias formas el arte, o la herramienta del stencil, me representa, me siento identificada, me ha ayudado a encontrarle sentido o a encontrar, también, formas de expresarme y de habitar mis emociones, mis sensaciones y canalizarlas, en cada diseño, en cada trazo y en cada corte. Creo que la exploración y la construcción de mi identidad ha sido y aún es un camino complicado para mí. También siento que en este proceso de ir descubriendo e ir construyendo y abrazando quién soy, he ido mirando a diversos lados, incluso por momentos no sabiendo bien a qué lado mirar, aturdiéndome y abrumándome por eso. Entonces, creo que esta fotografía me ayuda a representar eso, como esa sensación de mirar o intentar mirar hacia algún lugar, hacia algún punto, pero a la vez seguir mirando a otros lugares y lo cual puede representar como una distracción o una pérdida de la atención, pero también una posibilidad que, en mi caso, en todos estos caminos que yo tomé por evitar mi destino, fue donde lo encontré, en todas esas pruebas, todas esas diversas miradas.
Es así que, para mí, entrar en contacto con el aborto de esa manera, o sea, desde el lugar de acompañante, me ha ayudado a encontrarme, a situarme en la vida, y también, a entender, a construir y a trabajar por lo que creo que es mi propósito, sin el ánimo o la intención de ser aquella salvadora que va a solucionar el problema, o este problema en particular, de otras personas sino más bien entendiendome como un canal o un medio a través del cual poder seguir construyendo esa justicia, esa justicia social, esa justicia reproductiva que me mueve, que se alimenta de mucho fuego, que se alimenta de una convicción fuerte que poco a poco se va cimentando.
Totalmente sí siento y pienso que ser acompañante ha impactado, impacta y seguirá impactando en mi identidad. No sólo por encontrarle sentido a todo el camino que ya recorrí y encontrar, descubrir y reconocer que es un área de mi vida en el que me quiero seguir desarrollando, en el cual quiero seguir aprendiendo y formándome para no solo ser acompañante de procesos con medicamentos, sino también poder ser una acompañante legal para otros procesos que puedan implicar estos procesos de aborto. Porque ser acompañante me ha permitido reconocerme y aceptarme como una defensora de derechos y, a partir de allí, tomar decisiones y también guiar mis acciones, el tiempo que le dedico a pasar con mis compañeras, y seguir acuerpándonos para no desfallecer en esta lucha.
También me impacta en la manera en la que me reconozco como una persona valiente, capaz, decidida. Y me ha ayudado, también, a abrazar el no saber, ese no saber que a veces se le tiene miedo, porque estamos configuradas de muchas maneras en las que pretendemos que para ser válidas o validadas necesitamos saberlo todo. Entonces, en esa posibilidad de abrazar el no saber y preguntar, me ha ayudado a ir disolviendo o a ir desatando ciertas ideas que tenía sobre mí misma, sobre cómo era o cómo debía ser, y permitiéndome ser, permitiéndome desde el no saber, desde la duda y desde la pregunta, seguir aprendiendo y seguir expandiendo las posibilidades. Considero que esta identidad que me compone residen en ser compañera, en ser una persona obstinada, en poder reconocerme en otra, en poder abrazar esta lucha por la defensa de las autonomías personales, por la convicción que viene motivada por la justicia, también por la empatía, por la curiosidad, y por una constante reflexión y cuestionamiento sobre los privilegios con los que he crecido, que de alguna manera me componen y que estoy dispuesta a continuar este proceso de cuestionamiento y revisión para no seguir perpetuándolos.
Yo también creo que mi identidad no es algo estático, sino que en constante exploración en sí misma y, por lo tanto, en constante cambio. Agradezco infinitamente cada caso que me tocó acompañar, cada situación que se ha atravesado en mi camino, ya que me ha permitido reconocer que no puedo ser yo sola sino que soy con mis compañeras, soy también para mis compañeras, más allá de lo que individualmente pueda ser, porque entiendo que también, como me percibo, como me habito en este mundo y desde mi perspectiva, es importante. Sin embargo, no podría ser si no existiera en colectividad y si no decidiera, y eligiera seguir haciendo, y seguir resistiendo desde ahí, desde la colectividad, también. Entonces, creo que este es un factor bastante importante que me representa y me compone, el poder ser parte de una grupa humana en la que constantemente nos acompañamos pero también y, sobre todo, nos acompañamos mientras vamos descubriendo, sintiendo, y continuamos construyendo tanto nuestras identidades individuales como colectivas.