Como acompañante, todas las experiencias son significativas ya que ningún caso es similar al otro. Es como cuando se dice que nadie es igual a nadie. Todos viven diferentes situaciones donde se sienten apoyadas y seguras en su entorno y donde no. Al hacer algo tan rutinario a la hora de hacer acompañamientos se pueden asumir ciertas cosas como actitudes o situaciones, pero nadie ni nada es igual. De esta manera siento que después de cada acompañamiento, de escuchar y leer comentarios de gratitud y donde no hay ningún comentario, siempre me siento plena, ya que de la manera en que sea que se haya llevado el caso y mientras todo haya salido bien, como siempre me ha pasado, siento que hice y di lo mejor de mí por el amor que le tengo a realizar acompañamientos.
