No sé bien cómo abordar mi identidad, siendo sincera.
Sí sé que acompañar me cambió profundamente el cableado, definitivamente agudizó mi ojo tierno y mi compasión y reforzó mi sentido de justicia, pero al mismo tiempo algo de eso estaba ahí desde antes de este caminar. Sé que vivir el feminismo de esta forma no sería posible aproximándome académicamente o solo por curiosidad. Es la experiencia vivida y compartida, en los espacios de acompañamiento y fuera de ellos, lo que creo que es inmensamente marcante, pero la experiencia no es identidad.
Sobre identidades individuales, no podría decir con seguridad de qué está compuesta la mía, tengo un poco de dificultad para verme por fuera de mí. Sobre la identidad colectiva, bueno esa me tiene aún más confundida, por momentos parece que entiendo lo que estamos construyendo y por otros me siento perdida entre las compañeras y distanciada por las dificultades comunicacionales que surgen. De a poco vamos trabajando esas cuestiones y nos vamos entendiendo y desarrollando juntas. Realmente nadie, jamás de los jamases, dijo que sería fácil, y entiendo porqué.
