En mi vida han cambiado muchas cosas desde que empecé a acompañar, principalmente porque han sido años muy intensos en Uruguay. A la vez que empecé a acompañar, hubo un cambio de administración de gobierno, a un cambio de una coalición de derecha y ultraderecha, por lo cual mi vida materialmente ha cambiado mucho social, política y culturalmente también, para mal.
Pero también, en ese sentido, como acompañante he logrado identificar, a través de esta pregunta, cambios positivos en mi vida. Desde el lugar del compromiso feminista que asumo con la causa por el derecho al aborto legal seguro, libre, gratuito, he notado un cambio que pasó de ser discursivo a ser práctico, concreto, de estar presente, haciendo y actuando de forma cotidiana.
Ahí también, otro cambio, es el tiempo de dedicación, las horas, cuántas horas, qué horas de mi vida le dedico a la militancia. Eso ha sido algo que cambió: más horas en la mañana, más horas en la noche, horas en la madrugada. Eso ha sido un cambio bastante drástico en mi vida, del tiempo que le dedicaba a la militancia, al tiempo que le pasé a dedicar cuando empecé a ser acompañante.
Otra también, que para mí es positiva, es la disciplina, la disciplina consciente, como señalaba Lenin. Disciplina que no es una disciplina ni del látigo, ni del hambre, ni de la obligación, sino una disciplina consciente desde la toma de conciencia desde lo que hago, de lo que implica lo que hago y de la responsabilidad que tengo que asumir para la tarea de acompañar. Por ende, la necesidad de saber, de conocer, de prestar atención, de no tomármelo a la ligera. Desde ese lugar, bueno, de revisar el celular, de revisar los mensajes, de tener como esa disciplina de estar presente.
Después, por otro lado, también, esos cambios los pienso en su significancia: que ha crecido mucho el amor que tengo por esta causa, el amor que tengo por la red y por lo que hago. Han sido años que son muy desmotivantes. Es muy desmotivante un gobierno derecha, nunca lo había vivido en mi vida y he visto el deterioro en el movimiento social, el deterioro de la participación, esto de hacer menos, de meterse para adentro, de aislarse; y el rol que hemos cumplido como Lilas, al fin y al cabo, para mí, ha significado mucho amor, mucho amor por la causa y mucho amor por lo que hacemos.
También me ha significado ampliar mucho, mucho, mis márgenes de comprensión y paciencia de escucha, de no juzgar ¿no? Como de poder sacarme los juicios de valor que tenemos todo el tiempo para con las personas, de sus decisiones, de los tiempos que les llevó a tomarlas, de las vueltas que dan para tomar decisiones. No mirarlo todo desde mi ombligo, no mirarlo todo desde mi perspectiva sino… pienso que la palabra puede ser ´empatía´, no es una palabra que me guste mucho, pero entiendo que es la que más aplica.
Por último, también… Bueno, hay cosas que han cambiado que, en su momento, era en lo que quería centrar la respuesta y me di cuenta que sería medio contradictorio. Era reconocer mis límites, reconocer mis capacidades, que creo que eso ha sido algo que he logrado de a poco ir practicando en esto de, bueno, sí, hacer por las otras personas, pero bueno ¿hasta dónde una puede? Y eso estoy tratando todavía de aprender.
La imagen, por último, para mí, es un momento muy hermoso de este año, antes de que se venga toda una revoltera, como si justamente esa bola las hubiese tomado todas. Por que ha sido un año muy, muy intenso y desgastante pero la imagen muestra un momento que nos dimos de recreo, un momento de disfrute durante un encuentro nacional de las Lilas en el que, bueno, estábamos cerca de la playa porque nos estamos proponiendo tener estos encuentros en febrero, en verano, para también tener momentos de distensión.
Para mí esta imagen es una maravilla, es como un mundo gigante de mar y todas contemplando ese mar desde distintos lugares. Compañeras que no tienen la parte de arriba del bikini, como cada una arrimándose a la profundidad de esas olas hasta donde puede, hasta donde quiere, hasta donde le da, porque bueno, además, la verdad que arrastraba y llevaba para adentro. Entonces, la imagen para mí era muy significativa de todos estos cambios, de la parte más revoltosa de las olas y la parte más hermosa que tiene el mar y las compañeras también mirándolo.
Muchas gracias por estos espacios de reflexión.

La fotografía fue tomada por Luisina Riva, en sus redes sociales es @luisina_riva. Artista y fotógrafa argentina que se estaba hospedando en el hostel donde realizamos el Encuentro Nacional de Las Lilas en febrero de 2024. Ella se ofreció como voluntaria para sacar las fotografías y cedió las imágenes a uso público para la difusión de Las Lilas.