Esa pregunta tiene una sutileza, una delicadeza que hace brillar mis ojos… Empecé a transitar la no binariedad en contacto con el aborto. Tanto en la investigación, como en el activismo.
Ponerme en esa disponibilidad de acompañar abortos no es fácil, ni mucho menos simple. Es complejidad. Es un devenir que exige fuerzas colectivas y abrazadoras.
Acompañar abortos con seguridad impactó en el modo en que me percibo: la identidad de persona clandestina y lo que implica, los encubrimientos y silencios para proteger nuestro quehacer. Acompañar abortos me constituye en el rechazo de las dualidades, como una invitación para habitar las multiplicidades, sea en los intercambios con otras personas acompañantes, en ese saber-hacer complejo y colectivo, como en las personas en situación de aborto.
Acompañar abortos es multitud, es campo infinito de posibilidades. Expansión. Y eso me invita a habitar otros devenires más coloridos y plurales.
