Lo que cambió en mí desde que acompaño fueron muchas cosas, pero principalmente noté una.
Que hay tanto por cambiar, hay tanto por hacer, hay tantas injusticias en este tema, pero eso nadie lo sabe, lo que causa esto es la falta de difusión, y lo que no se habla no existe, como nadie habla de esto, es un secreto que quienes viven guardan abajo de la alfombra, eso da a entender que no pasa, que no existe, que nadie lo vive, y que quien lo vive está sola y en falta.
Acompañar me hizo dar cuenta que no necesitamos grandes formaciones para ayudar, solo un oído, calidad y ganas de orientar.
Acompañar va más allá de orientar, es validar, hacerles sentir a quienes pasan el proceso que no están solas, que aunque no se hable existe, le pasa a muchas, estamos todas juntas y conectadas.
Acompañar me dio una lección que aplica a todas las luchas sociales, hay que hablar de la realidad, hay que hablar de aborto.
¿Existe?
hablamos de lo que pasa
hablamos de lo que oímos
hablamos de lo que tocamos
hablamos de lo que vivimos
pero,de lo que no hablamos
¿existe?
como un árbol que nadie escucha caer
como alguien que nadie nunca conoció
como un tema que nunca se habló
lo que no se habla no existe
lo que nunca se habló nunca existió
lo que nunca hablamos nunca existirá
abortar no existe, no porque no pase, pasa y es normal, sino porque no se habla
si se hablará empezaría a existir, y que exista ya es una meta social
Acompañamos como forma de validar la existencia algo que normalmente no existe