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Gratitud infinita

Pienso en dos momentos significativos como acompañante: Cuando supe que sería comadre y cuando acompañé el primer insitu.

Estábamos brillando, ella y yo, con las lágrimas de alegría cayendo por las mejillas, de alivio, de la certeza de que otros mundos son posibles. Su mano apretándome, las miradas de complicidad, los abrazos de bienvenida. Una embriaguez deliciosa. Eso y los amores que han venido con esta lucha, gratitud infinita.