Para realizar este ejercicio he repasado las respuesta de las anteriores semanas, con el cariño y la dulzura que se tiene con los procesos y proyectos de los que una es parte y que llegan a su fin. He disfrutado mucho realizar esta suerte de diario y me ha hecho bien tener este testimonio de lo que ha sido mi paso por la Red a nivel individual. Si bien le apostamos a lo colectivo para cambiar el mundo y sobrevivir en el, no le apostamos a la disolución de la persona dentro de un colectivo, sino a poder celebrar nuestras individualidades y potenciarlas. No obstante, esto no es tan sencillo y puede suceder muchas veces que sí, que dejamos de lado nuestras necesidades por las de la colectiva, por las de la acompañada, y ejercicios como estos nos ayudan a recordar también quienes somos nosotras dentro de esta Red y en el proceso de acompañamiento y que existimos más allá del activismo. Creo que esta máxima de “no eres tu trabajo” también podría aplicarse a nosotras “no eres tu activismo” ¿o está bien que una persona defina su identidad a través de su trabajo/activismo? Esto, que como en las otras semanas no me lo había preguntado nunca, o quizás no seriamente es lo que viene a mí cuando leo su pregunta.
Si en cualquier espacio me preguntartan por mi identidad, por como me defino, iría por la respuesta que siempre doy y con la que saco una risa a la gente además, “soy antropóloga, abortera, activista, atea, astigmática, amiga y amante” todas palabra con a que me definen, es una fórmula fácil que he encontrado y me sirve. No obstante frente a la pregunta diercta de si acompañar abortos impacta en mi identidad me pongo un freno, existe ahí algo de miedo, de incomodidad quizás en el admitir que sí, que así es, que me ha moldeado y que es parte de quién soy hoy en día.
Quizás el miedo responde a que podría dejar de ser parte de la Red de Las Comadres algún día. Podría verme obligada a salir por temas laborales, no poder seguir sosteniendo el activismo con el básico sostenimiento de la vida; o en el peor de los casos porque la Red deje de existir, o por tantos motivos que podrían suceder. Aunque no me imagino motivos reales por los que esto podría ocurrir, sí me cuestiono y pregunto ¿si yo ya no formara parte de la Red ¿seguiría siendo mi identidad el acompañar abortos? ¿Si ya no acompaño abortos entonces esto ya no es parte de mi identidad? ¿O una vez comadre, siempre comadre?
De los 10 a los 16 años fui parte de un grupo de teatro, de los 16 a los 18 fui parte de un grupo de adolescentes que hacía exigibilidad de derechos en entornos políticos, de los 16 a los 19 fui vegetariana, de los 16 a los 20 tuve un consumo problemático de alcohol y otras sustancias que felizmente no fue catastrófico y que hoy por hoy lo tengo controlado. Una época me identificaba más con no creer en Dios pero tampoco negar su existencia, a diferencia de hoy en día cuanod me identifico más con el ateismo. Todos eventos que seguro me han marcado y que fueron parte de mi identidad en su momento, pero que hoy no lo son más. Seguro que están en mí, porque fueron una parte de mi vida, pero ya no son mi identidad. Pero ser parte de esta Red y acompañar, de alguna manera no lo veo como todas estas otras cosas que hecho y que he “sido”. Quizás porque este ha sido un proceso colectivo, quizás porque más allá de hacer algo ha sido una forma de ver la vida y de vivirla colectivamente, quizás porque no solo he sido parte de, sino que he podido construir la red que quiero a través del trabajo, militancia diaria, y compartir con mis compañeras. Quizás porque es al proceso que más corazón y cabeza le he metido gracias a todas mis experiencias previas y gracias a que cuando llegué también había ya mucho trabajo y experiencia.
Creo que acompañar abortos sí impacta mi identidad, porque claramente me ha convertido en la persona que soy hoy en día. No podría ser esta misma persona sino me hubiera dedicado tan de lleno a la Red. Esta identidad se compone de transparencia, honestidad, trabajo, compromiso, paciencia y colectividad, es decir no entenderse sin entender la colectividad, y sentirse parte de algo que no está finalizado, sino que depende de ti y tus compañeras para seguir construyéndose todos los días. Sin embargo como otras partes del gran discurrir de la vida, esto podría cambiar. No veo a ninguna identidad como eterna, sino como una receta que va añadiendo ingredientes poco a poco, con paciencia. Y así han sido estos años en la Red, un constante aprendizaje que me ha ido forjando y que yo también he podido forjar.