Todo mi entorno sabe que acompaño. Pero más allá de eso acompañar incluye la tarea de difundir e informar a todes. Cuando sos acompañante la gente lo sabe. Te volvés referente en el tema para el entorno, y las dudas que tengan quienes te rodean se vuelve algo frecuente que logra vincularte a tí misma en tu cotidianeidad, en cualquier entorno, con el aborto.
En mi caso particular acompañar influye mucho en mí. Soy estudiante de medicina, cosa que también es parte de mi identidad y mi vocación.
Ambos aspectos están bastante vinculados, tal vez por eso habitan tan armónicamente en mí. Acompañarme ha hecho plantearme la idea de especializarme en ginecología, me hace estudiar ante cualquier cosa nueva, ya sea enfermedades o fármacos. Y plantearme si tienen contraindicaciones con el misoprostol o alguna relación con el aborto.
Además me ha hecho ver a la medicina como algo más integral. Como personas que pueden vivir procesos diversos gracias a su relación con el mundo. No solo ver las enfermedades o procesos como algo biológico que debemos solucionar, lo cual definitivamente es algo muy nutritivo para mi identidad como futura profesional.
Aunque otra muy relevante fue que gracias a notar la sobremedicalización del aborto totalmente innesesaria me he planteado qué otros procesos o enfermedades estamos medicalizando en vano. Incluso me ha llevado a analizar la medicina tradicional y entender que no debe estar peleada con la alternativa, que los yuyos y brebajes son medicina popular, un saber que no debemos marginar porque de ahí nació la práctica médica moderna.
Influye hasta en mi ocio, ya que después de investigar mucho sobre ética y aborto me volví una aficionada de la ética. Actualmente he comprado muchos libros sobre ética y aborto, luego la ética me llevó a leer sobre eutanasia o veganismo y actualmente sigo ampliando el abanico.
Como feminista el acompañar me hizo plantarme aún más fuerte en la lucha, entendiendo que nos quedan muchos frentes de batallas. El hecho de que una ley se apruebe no es el fin del camino. La lucha debe ser constante para que el cambio se acentúe firmemente en la sociedad, y eso es aplicable a muchos aspectos de la lucha feminista, como violencia de género, derechos sexuales y reproductivos, etc.
También hay una parte de la identidad que es más intrínseca y abstracta, y que con cada experiencia de acompañamiento, con cada situación vivida, se modifica, muta. Cosas que han vivido chicas que acompañamos, recursos que han usado para vencer su ansiedad, miedo o para poder resignificar lo vivido en caso de ser trágico, sus formas de lidiar con la presión social… Son herramientas que absorbo para luego poder implementar en mi día a día. Todas esas cosas tan inexpresables modifican a diario fuertemente mi identidad.