Definitivamente considero que hay cosas que cambiaron desde que soy acompañante, y tienen que ver con los procesos a nivel subjetivo producidos por los acompañamientos ejercidos. Puntualmente fue uno cuerpo a cuerpo con una amiga (aunque antes de ser parte de Las Lilas pero puntapié para ello), y otros dos de forma más puntual en el cara a cara con alguna orientación y luego haciendo seguimiento vía whatsapp.
El primero de esos procesos que puedo describir tiene que ver con un acercamiento a la interrupción voluntaria del embarazo principalmente a partir de la situación cercana de alguien que amo, mi amiga. Dado que afortunadamente yo no he tenido que recurrir a esto, además de poner en juego cuestiones a nivel afectivo -en las que no voy a ingresar para preservar nuestra intimidad pero de igual forma menciono para no obviar-, pude “objetivamente” conocer de primera (o segunda) mano lo que conlleva enfrentarse al proceso a nivel local en las instituciones, a nivel subjetivo y más interpersonal; y a nivel biológico, durante y después, que considero problemático describir en mayor detalle sin violar sus confidencialidades. Pero, sin dudas, encuentro un punto de cambio allí, muy enriquecedor.
Otro proceso que identifico puede radicar en mis derivas dentro del feminismo es producto de mi dimensión más laboral y académica. Hoy me ubico en consonancia con muchos de los postulados ético-políticos de los feminismos de la diferencia de los años 60, y percibo los procesos de acompañamiento como materialización y actualización de las relaciones entre mujeres, necesarias para sostenernos y resistir en este sistema patriarcal que constantemente pone en jaque las soberanías sobre nuestros cuerpos. La imagen generada con la ayuda de una IA (OpenAI), adjunta a esta tarea, fue en línea con esta idea y refiere a los grupos de autoconciencia.
