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Criminalizar el aborto es despreciar a las mujeres

A mi activismo lo motiva la convicción de que un trabajo enfocado en los derechos sexuales y reproductivos. La desestigmatización del aborto contribuye a estimular nuevas posibilidades para las mujeres y personas con capacidad de gestar. Y me motiva también que la libertad y la elección sean premisas esenciales en nuestro tránsito por la vida, a pesar de que las instituciones procuren políticas que atenten contra nuestros derechos.

Estas dos fotografías tienen aproximadamente seis años de distancia. La primera, la que aparece de fondo, la tomé a inicios del 2023 en Lima, Perú, durante una manifestación contra el régimen de Dina Boluarte, la presidenta autoritaria de este país.

En las protestas contra el régimen, han sido asesinadas por las fuerzas policiales cerca de 50 manifestantes en todo Perú, principalmente personas indígenas y empobrecidas. En la marcha anterior a esta, fue asesinado en Lima un manifestante a quien la policía le disparó directamente en la cabeza. El clima de aquella época era denso, y manifestarse daba miedo. En esa fotografía se distinguen las siluetas del cuerpo policial, mientras desplegaban sus armas.

La segunda fotografía, la que aparece por encima, es una de las primeras que nos tomaron, no recuerdo quién, pero fue una amiga. Fue en 2017 y recién salíamos a protestar como Serenas. Teníamos 23 años y era el “Día de acción por la despenalización del aborto”. Hicimos una banderola con este lema que hasta hoy nos acompaña: Criminalizar el aborto es despreciar a las mujeres.

Superpongo ambas fotografías con el objetivo de contrastar nuestro surgimiento colectivo en un contexto de caos pero de cierta estabilidad política -leve pero tangible- frente al caos e inestabilidad que existe en nuestro país actualmente, pero al cual seguimos resistiendo, con dolor pero también con fortaleza y esperanza en que seguimos contribuyendo al país que todas, todes y todos merecemos.