Saltar al contenido

Crear un movimiento responsable

Los cambios significan movimiento. Si bien siempre he sido activista, atender por primera vez la línea genera un profundo sentido de responsabilidad, un compromiso directo con el cuidado de la vida con mujeres que no conoces directamente.

El cuidado generalmente ha estado asociado a las redes de afecto o cercanía, pero sentir esa responsabilidad con la información, con el seguimiento y con ese sentimiento de empatía para que todo salga bien, que digas la palabra precisa, que las persona se sienta acompañada por un medio impersonal de comunicación (me refiero a impersonal en el sentido de no contacto), es algo que me ocupa mientras estoy atendiendo.

Esos cambios significan comprender los tiempos históricos, tener en directo lo que viven las mujeres cuando deciden interrumpir un embarazo, las dudas, las incertidumbres, sus redes. Me hace preguntarme constantemente cómo ser más, cómo lograr que la interrupción del embarazo no sea más un mar de incertidumbre.

Algunas preguntas de las mujeres más jóvenes me generan una automática identificación y me recrean mi historia con el tema de la sexualidad, todos los miedos que nos habitan, el desconocimiento de nuestro cuerpo, la mejor arma de la dominación y de duda de nuestras decisiones.

Un cambio importante es mi mayor motivación. A las sociedades conservadoras, incomodarlas, poniendo el tema y el debate público. Estar visibles, sacarlo del cajón de culpas o vergüenzas para exhibirlo como la propia bandera del poder de las mujeres. Una decisión que contribuye a la emancipación.

Ese paso es importante. El tema volvió a recrearme opresiones y liberaciones de mi juventud, que por supuesto, me hace relacionar lo que soy en este presente, con ese devenir histórico.