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Coincidir

Una experiencia significativa que viví como acompañante fue cuando una amiga de infancia, que no sabía que yo hacía parte de la red, llegó a mí en un momento de necesidad. Fue una coincidencia increíble en un momento muy especial, pues pude apoyarla en un momento tan delicado. Yo viajaba a la ciudad en que viví en mi infancia, ¡iba a enterrar a mi mamá!

Iba de Porto Alegre a Uruguaiana, son casi diez horas, y en el camino recibí el siguiente mensaje: “¡Gracias por todo en esta vida, si hay alguien por quien sentiré falta será por ti, amiga!”

Cuando vi el mensaje, intenté entender qué estaba pasando y seguí la conversación hasta llegar a mi ciudad de destino que, por coincidencia, es Uruguaiana. Corrí hasta su casa y me deparé con un escenario de horror, todos los muebles rotos, la nevera vacía, apenas con agua y una olla con frijol dañado en el interior, corrí al cuarto, mi amiga tenía el brazo quebrado y lloraba mucho. En ese momento entendí que ella estaba sufriendo violencia doméstica y estaba viviendo una gestación no deseada. Tuve que contarle sobre mí y la red. Acogí a mi amiga en mis brazos, la llevé al hospital para que le enyesaran el brazo y fuimos juntas a poner la denuncia y después a enterrar al amor de mi vida.

Traje a mi amiga a mi casa en Porto Alegre e hicimos el acompañamiento más largo que he hecho hasta hoy, fueron 6 días para una gestación de 30 semanas. Ese encuentro no solo trajo desafíos, sino también muchos descubrimientos y crecimiento mutuo.

En este momento siento una mezcla de emociones: gratitud por haber podido estar a su lado, orgullo por lo que enfrentamos en esa jornada conjunta y una profunda alegría por ver su transformación. Esa experiencia reforzó mi compromiso con el cuidado y la empatía, y percibí cómo los compromisos pueden llevarnos por caminos significativos y transformadores.

Foto autoral, septiembre de 2021. En esta foto hay un perro pug, beige, que camina en el pasto y mira hacia la izquierda. Es mi perro, se llama Fenol, y esa foto fue tomada después de la despedida de una persona acompañada, como lo describí en el texto, una de las mayores experiencias de mi vida y mi perro siempre estuvo ahí en esos momentos.