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Amor y gratitud

Cada proceso, cada mujer, cada chat, cada grupo es diferente… Cambia el número de semanas, las condiciones, la edad, las circunstancias… pero las ganas, intactas, el compromiso siempre es el mismo.

Aunque acompañar sea y represente una hermosa labor, esta se ve atravesada por la vida, los dolores, la angustia y más. Por lo que la pandemia, el desabastecimiento, y por supuesto el encierro, la incertidumbre, las deudas, la ansiedad consumieron la mayor parte de mí, de mi energía, de mi tiempo, pero en medio del caos que fue el aislamiento, poder ser un pedacito de luz, de tranquilidad para otras. Fue sumamente enriquecedor, poder regalar, disponer para que todas esas mujeres pudieran decidir, sin importar las adversidades que existieran, las restricciones, la vigilancia. La ingeniería feminista vencía, se consolidaba como una fuerza transformadora, enriqueciendo nuestros conocimientos, corazones y creando una sinergia única. Día a día, se fue transformando en un motor increíble para crear complicidad extraordinaria entre nosotras.

Por qué esas dos extrañas que por medio de un celular se contactaron, significaron una bocanada de aire fresco. Releer los informes de esa época, me conmueve, me fortalece, me anima, es increíble ver al pasado, esos momentos son pequeños pedazos fragmentos llenos de gratitud y amor.