Indudablemente ser acompañante de aborto fue un antes y un después en mi vida. Ha cambiado mi manera de ver y de relacionarme con otras mujeres. A eso lo simbolizo con las puertas abiertas. Siento que he conocido gente maravillosa, me han abierto la mente. De forma simbólica eso significan las puertas.
En el centro de mi identidad está indudablemente el ser mamá. Si bien como mujer he transitado un camino que reflejo con escaleras que suben, bajan y van de un lado a otro, y que aún no terminan, ser mamá está en el centro, la sabiduría que esa experiencia me ha dejado también se ve reflejada al acompañar a mujeres, y brindarles con mucha paciencia y cariño el apoyo que necesitan.
El arcoíris simboliza un nuevo amanecer, acompañar puede ser una carga muy pesada si solo vemos los días de lluvia, pero el sol siempre saldrá y con él una oportunidad de ser mejores cada día. Mi identidad en este momento está muy enfocada en agradecer, cada experiencia, cada aventura, cada reto.
Me agradezco a mí estar para ellas, estar para mi hija, dedicar mi arte y mi expresión artística a alzar voces y revivir experiencias.
