Para este ejercicio me animé a la pintura, pensando en un acompañamiento donde me tocó vivir muy de cerca, ya que se trató de una amiga, la cual, prácticamente hemos crecido juntas, por ende tuvo esa relevancia de acompañar desde la militancia, pero también desde el corazón y todo lo que nos une.
Pincel en mano, dándole rienda suelta a mi sentir, de inmediato salió esta luna, que representa la energía femenina, la ciclicidad, la constante inconstancia que nos caracteriza desde un nivel fisiológico, hormonal, y tantos otros.
El proceso fue una montaña rusa de emociones donde tocó contener, informar, hacerlo lo más fácil posible, hubo titubeos, incertezas, en cuanto a la toma de la decisión en sí. Me tocó de cerca el cuidado, en ese sentido fue muy fuerte, y esto que traigo con lo de la luna también.
