Mi motivación para estar participando actualmente en activismo como acompañante de abortos tiene que ver con mi historia en relación con el feminismo. En mi ciudad (Salto, Uruguay) en 2017, cuando no existían aún organizaciones feministas locales, se dio una charla antiaborto en el liceo (institución de educación secundaria) principal de la ciudad, y estuvo a cargo de un grupo de madres de estudiantes de una institución educativa católica.
Dicha actividad, además de causar repercusión dadas sus características sumamente estigmatizantes, y tener consecuencias como el sumario de la directora que lo había habilitado, encendió alarmas en otros ámbitos. Yo particularmente me encontraba estudiando psicología en el Centro Universitario Regional Litoral Norte (Salto) y participando en el Centro de Estudiantes, y por ende el Movimiento Estudiantil Salto que nucleaba también a estudiantes de secundaria y de formación docente. Dado esto, una docente del CenUR nos convocó a organizar algo al respecto desde la institución y fue así que logramos organizar tres talleres de sensibilización e información abiertos a todo público que agotaron los cupos: el primero sobre género, goce del cuerpo y diversidad sexual; el segundo sobre sexualidad y métodos anticonceptivos; y el tercero sobre ley de interrupción voluntaria del embarazo, difundiendo la línea de Mujeres en el Horno, quienes participaron de la instancia. La imagen adjunta corresponde a esto.
Luego de esta charla convocamos a reunirnos para fundar lo que luego fue Waslala Colectivo Feminista que existió activamente hasta que llegó la pandemia, y en esos años además de organizar marchas y otras actividades dentro de la ciudad, ganamos un proyecto junto con Cotidiano Mujer al Fondo Global de Mujeres llamado “Mi cuerpo mi territorio”, mediante el cual además de formarnos al respecto, replicamos talleres sobre aborto en toda la región litoral norte (Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro). Después de unos años de inactividad y dado mi nexo con MySU por el curso “Derechos que Provocan” (2019), surge para mí a fines de 2022, retomar la militancia ya de otra forma entiendo, pero sin dejar de poner el cuerpo, siendo a su vez la única del colectivo en la ciudad que hasta el momento ha hecho todos los acompañamientos que surgieron.
