A través de la escritura y un acróstico me permito interrumpir la rapidez del tiempo y habitar el sentir un poquito más, explorando lo que el acompañar significa para mí, hasta ahora. La práctica del acompañamiento representa la posibilidad de acuerparnos mientras no sólo se sostiene un proceso de aborto como expulsión de un producto, sino también la posibilidad de abortar narrativas, personas, ideas obsoletas que nos constituyen y poco a poco lograr abortar el cistema heteropatriarcal racista y colonial que pretende seguir ocupando nuestras cuerpas, violentándolas y reproduciéndolas a su antojo. Ante esto surge la emancipación frente a violencias y opresiones que pretenden condicionar y definir el futuro de nuestros vientres y vidas.
También la considero como una de las máximas expresiones de la autogestión de la salud, consiguiendo justicia reproductiva por nuestras propias acciones como respuesta a un deficiente y hasta inexistente sistema de salud que garantice el bienestar de personas con útera . Creo que también son posibilidades de generar y tejer lazos de solidaridad y redes expansivas de sensibilidad, donde nos ponemos a la escucha de lx otrx, pero también al cuidado; respetando, agradeciendo y honrando la confianza y asumiendo la responsabilidad de seguir aprendiendo y sosteniendo estos procesos desde la colectividad.
