Permiso para llegar
y presentar: vientre de encrucijada.
Allí donde una parte de “sus” caminos se llama Sankofa, un ideograma africano, de origen ghanés, que significa “regresar para resignificar el presente y construir el futuro”.
Y para hablar de mi identidad, necesito mirar hacia atrás lo que habla de mi presente y del lugar en que estoy ahora.
Antes de convertirme en acompañante, ¡fui acompañada!
Allí donde cambié de rumbo después de experimentar tantas cosas. Y al pasar por algunos caminos, me fui convirtiendo y escogiendo ser quien quiero llegar a ser en el arte del intercambio de piel.
El vientre es como una encrucijada con múltiples posibilidades que se gestan, en que se conciben las decisiones que tomamos,en que la vida y el destino se encuentran para parir nuevas realidades de mí misma. Reflejada como la serpiente de coral, símbolo de regeneración, de renovación, en que el volcán de la vulva explota con su poder de muerte-vida-renacer.
Cuando crees en algo, y en lo mucho que puede valer para tu libertad en un país en que el aborto está penalizado, hace parte de la identidad el coraje que impregna la resistencia para cada mundo de personas que acuden a nosotros forma y me transforma.
