Este primer ejercicio fue uno de los más difíciles. No dejaba de pensar en todas las mujeres de mi vida que abortaron solas, que pusieron su vida en riesgo y que pudieron ser criminalizadas.
Tenía muchas ganas de escribir sus historias, pero son tantas… Decidí hacer un pequeño poema que habla de lo que deseo para todas las que hemos abortado y todas las que no.
Quiero estar para tí.
Quiero estar para todas.
Quiero estar para mí.
Quiero saber cómo ayudarnos.
Quiero que nadie pueda volver a engañarnos.
Que no volvamos a sentirnos responsables de lo que no es culpa nuestra.
Quiero tener opciones.
Quiero hacerme caso y hacerme cargo.
Quiero que todas podamos usar la ciencia para nuestra libertad.
Quiero recuperar los saberes de mis abuelas y de las abuelas de mis amigas negras.
Quiero ser responsable, que me dejen serlo una y mil veces.
Quiero que podamos vivir nuestras vidas.
Que podamos acertar y equivocarnos.
Quiero que podamos decidir.