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Ser acompañante me hizo desmantelar los prejuicios

A continuación se presenta la transcripción de la editora:

Cuando yo entré a la formación de acompañantes de abortos con Fondo María fue y coincidió mucho con mi salida de la universidad. Para mí fue muy nuevo formarme como acompañante porque antes de eso, cuando iba todavía a la Universidad, estaba realizando una tesis con perspectiva de género acerca de un tema que tenía que ver con lo que ahora ya puedo nombrar como derechos sexuales y reproductivos. 

Cuando iba a la Universidad pensé que esa era la única manera en que yo podía tener acceso a ese mundo, a ese mundo feminista, a ese mundo del activismo. Cuando salí de ahí y me encontré con la posibilidad de formar parte de Fondo María y de empezar a formarme como acompañante de abortos, me cambió mucho la perspectiva porque me di cuenta de que este camino no necesariamente tiene que hacerlo una de manera solitaria, que también, pues justo, esta parte de la empatía, del compañerismo y sobre todo de la horizontalidad, fue algo nuevo para mí que pude encontrar en Fondo María, específicamente desde que tomé la capacitación hasta que empezamos a llevar lo aprendido a la práctica. Darme cuenta que también la academia no era la única forma en la que yo podía hacer algo, atender o comenzar a realizar una acción política por mis derechos y para cumplir esa meta personal. Entonces, siento que eso era algo que no formaba parte de mi vida, como el hecho de tener una perspectiva tan amplia de lo que puede ser el activismo en temas de derechos sexuales y reproductivos, y que Fondo María me abrió campo y me abrió camino a muchas otras posibilidades.

Ser acompañante de abortos también me hizo desmantelar los prejuicios que yo tenía en torno al tema. Como que yo pensé que por ser una mujer que tenía la posibilidad de gestar podía comprender o tener esta visión un poquito más progresista sobre el aborto y me di cuenta que no, no necesariamente, y que también yo tenía algunos prejuicios con algunas cuestiones de aborto, pero era casi todo por la desinformación. Después de que tomé mi capacitación, después de que pude acompañar a chicas por el teléfono que se encontraban en situaciones de aborto, también me ayudó a desmantelar esos prejuicios, y no solamente desmantelarlos, sino a darme cuenta o a cuestionarme de dónde venía para poder transformarlo en algo que me fuera funcional en mi labor como acompañante de aborto. 

La foto que yo ocupé para dar respuestas a estas preguntas es una serie de collage que realizamos en la actividad de fin de año de Fondo María. Fue un día donde me sentí muy apapachada, muy amada, muy querida, donde tuve sobre todo la conciencia de que, justo, este camino y esta trinchera que hemos tomado como acompañantes de aborto no es desde la soledad, o no es desde esta autonomía de “yo activista”, sino que somos una comunidad muy linda, muy querida y muy cálida, y ese día me sentí parte de algo importante

Así que por eso yo escogí esta foto, pues los collages que vienen de ahí, solamente uno es mío, los demás son de las otras acompañantes. Pues sí, serían los créditos para todas las demás acompañantes de Fondo María del año 2022.